| Palabras de José Ramón Machado Ventura, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido en la honras fúnebres a los combatientes de la guerrilla del Che, el 9 de octubre del 2000. Familiares de los héroes caídos en combate, Cuando en octubre de 1967 se convirtió en amarga certeza la noticia de lo ocurrido en la guerrilla boliviana, los cubanos, mientras llorábamos en silencio la caída de nuestros hermanos, reafirmábamos nuevamente, y con mayor convicción y firmeza, la confianza en el futuro y la decisión de llevar adelante las ideas por las que ofrendaron sus preciosas vidas, convertidas cada vez más en realidad en nuestra Patria gracias a la obra de la Revolución. Nadie, ni la mujer ni el niño ni el veterano de mil combates, trató de ocultar las lágrimas que expresaban a la vez dolor, decisión y compromiso. Sabíamos —como sabemos también hoy— que no estábamos solos en aquel momento difícil, que compartían nuestra tristeza, voluntad de lucha y optimismo muchos hombres y mujeres dignos de todas partes del planeta. Fidel fue capaz de traducir en palabras la emoción que embragaba a los cientos de miles de cubanos que colmaron en silencio impresionante la Plaza de la Revolución en la capital, y de millones que a lo largo y ancho del país estuvieron atentos a cada instante de la velada solemne en homenaje al Guerrillero Heroico. Desde ese mismo momento nació la voluntad de recuperar, tarde o temprano, los restos de los héroes y rendirles los honores que merecen en Cuba Socialista, bastión de la dignidad, el internacionalismo y la independencia americana. Largo y difícil ha sido el camino de retorno a nuestra tierra de los compañeros caídos en las selvas bolivianas. Muchas horas de agotadora y paciente labor, y un extraordinario despliegue de tesón e inteligencia, han sido necesarios para recibir en la Patria a la mayoría de los integrantes del glorioso Destacamento de Refuerzo. El Che y sus compañeros han sido acicate, bandera y compromiso de nuestro pueblo en cada combate ganado y en cada dificultad vencida. Fidel nos ha llamado constantemente a aprender de ese hombre extraordinario que fue el Che; a estudiar su pensamiento, y a tratar de aproximarnos al menos a las cualidades humanas y morales de quien constituye el mejor paradigma del revolucionario. LUCHANDO POR UN MUNDO MEJORAl depositar definitivamente en nuestro suelo los restos gloriosos de otros seis combatientes de la heroica guerrilla internacionalista, son muchos los recuerdos que acuden a la mente acerca de la vida de estos valiosos compañeros, todos hijos humildes de la gran patria americana, que aprendieron desde muy jóvenes en carne propia las razones para luchar por un mundo mejor. El Che, siempre para en elogios, consideró a Eliseo Reyes Rodríquez (Rolando o San Luis) el mejor hombre de la guerrilla. Con apenas 17 años se incorporó al Ejército Rebelde, en cuyas filas muy pronto se destacó por su valor y la responsabilidad demostrada en el cumplimiento de las más difíciles misiones. El rechazo de la ofensiva de la tiranía, la Invasión a Las Villas, y las importantes tareas cumplidas después del triunfo revolucionario, ya con los grados de capitán, en las filas de las FAR primero y posteriormente en el Ministerio del Interior, fueron la escuela en que se formó como un valioso cuadro, y en la que demostró las cualidades que explican su elección como miembro del primer Comité Central del Partido y para cumplir tan importante misión internacionalista. El temperamento impetuoso del comandante Antonio Sánchez Díaz (Marcos o Pinares) estuvo invariablemente al servicio de las mejores causas. Venció todas las dificultades hasta lograr sumarse al Ejército Rebelde en la lejana provincia de Oriente desde su natal Pinar del Río, en el segundo intento después de vender sus herramientas de carpintero para costearse el pasaje; derrochó arrojo y valor durante el rechazo de la última ofensiva del ejército batistiano y cumplió la importante misión de dirigir la retaguardia de la Columna número 2 Antonio Maceo, que las órdenes de Camilo Cienfuegos realizó, junto a la Columna número 8 Ciro Redondo, al mando del Che, la Invasión a Las Villas. Después del triunfo revolucionario y hasta el momento de su partido al llamado del deber internacionalista, desempeñó eficazmente importantes responsabilidades que le merecieron ser seleccionado para integrar el primer Comité Central del Partido. Aun en las mayores adversidades, Pinares fue ejemplo de fidelidad incondicional. AUDAZ ORGANIZADOR DE LA ENTRADA DEL CHE EN BOLIVIAJosé María Martínez Tamayo (Papi o Ricardo), destacado combatiente del Segundo Frente Oriental Frank País durante nuestra última guerra de liberación, supo derrochar igual valor y coraje en el combate frontal ante el enemigo o actuando como luchador clandestino. Ingresó a los órganos de la Seguridad del Estado pocos meses después del triunfo de la Revolución. Su experiencia y resultados en complejas tareas de apoyo al movimiento revolucionario en otros países y su participación en la misión internacionalista en el Congo, bajo el mando9 del Guerrillero Heroico, explican su selección para cumplir la delicada tarea de organizar la entrada en Bolivia del Che y sus compañeros. Una vez incorporado definitivamente a la guerrilla, constituyó un pilar de esta por su valor y disciplina hasta el mismo momento de su caída en combate. Hoy se une nuevamente en este mausoleo a René, su hermano9 de sangre e ideales, caído heroicamente el 8 de octubre mientras combatía junto al Che, para seguir estando, como siempre, en la primera línea del internacionalismo y la defensa de la Patria. Casildo Condori Cochi (Víctor), joven boliviano de ascendencia india aymará, fundador y primer secretario del Partido Comunista en el minero pueblo de Coro Coro, su tierra natal, se unió a la guerrilla en febrero de 1967 como parte del grupo de Moisés Guevara, y cinco meses después cayó en combate junto a Pinares mientras cumplían la misión de buscar alimentos para los enfermos. Sangre boliviana y cubana se mezclaban una vez más en la batalla por la independencia americana. Los escasos 16 años del combatiente boliviano Serapio Aquino Tudela, no le impidieron ofrendar la vida para salvar la de sus compañeros. Se incorporó al grupo antes de la llegada del Che, junto a su primo Apolinar,, primero como peón y más tarde como guerrillero. El 9 de julio, al detectar la presencia del enemigo tras una curva del camino, este joven, casi un adolescente, no dudó un instante en dar la señal de alarma antes de caer fulminado por los disparos de los soldados que lo conminaban a guardar silencio y rendirse. El peruano Restituto José Cabrera Flores (Negro), supo ganarse con creces un puesto en el cariño y la admiración de los cubanos. Cuando el imperialismo intentó dejar a nuestro país sin médicos, este destacado clínico y cardiólogo llegó a Santiago de Cuba, y puso incondicionalmente sus conocimientos y experiencia al servicio de nuestro pueblo. Las ansias de libertar para su patria y sus convicciones políticas lo llevaron a la guerrilla boliviana en busca de la necesaria experiencia combativa; a ella aportó su labor como médico y su ejemplo de hombre disciplinado y valiente; al caer el grupo de las retaguardia en la emboscada tendida por el ejército, intentó hasta lo imposible el rescate del cuerpo del Tania, creyéndolas aún con vida, y cuyo cuidado le había encargado el Che personalmente. Días después, solo y muy deteriorado físicamente, fue apresado por el enemigo y cobardemente asesinado. NI DUELO NI TRISTEZA: RATIFICACIÓN DEL COMPROMISO Todos ellos llegar hoy a esta Plaza de la Revolución Ernesto Guevara, de la ciudad de Santa Clara, al igual que el resto de sus compañeros, tras recibir el merecido homenaje de nuestro pueblo. Han transcurrido más de tres décadas de la epopeya boliviana. Mucho cambió el mundo desde finales de los años sesenta hasta el presente, pero la batalla por la dignidad, la justicia y la solidaridad, frete a la injusticia, la prepotencia y la codicia, sigue tan vigente como entonces, y lo seguirá estando mientras continúes vivos el crimen, la opresión y la miseria. En este instante de gran simbolismo, no es el duelo y la tristeza los sentimientos que nos embargan, es la meditación profunda acerca de cada etapa recorrida y la ratificación del compromiso con nuestros muertos gloriosos. José Martí nos enseñó a comprender que cada muerte necesaria es en realidad un triunfo en la batalla por una existencia justa de los hombres. El Che y todos los combatientes que lo siguieron con fidelidad absoluta a “otras tierras del mundo”, son hoy presencia viva y guía para todos los convencidos de que el hombre merece y debe vivir en una sociedad mejor; están en cada corazón noble y valiente y en cada mente esclarecida; son el himno a la vida de que nos habló Martí y que hoy se escuchas en todos los confines de la Tierra en las voces de los hombres y mujeres más conscientes y decididos. En cada una de las impresionantes jornadas de la batalla de ideas que hoy libramos, en la defensa firme de los principios recogidos en el Juramento de Baraguá, en el esfuerzo por llevar adelante la economía, por preservar y continuar desarrollando las conquistas sociales de la Revolución, por proteger nuestra cultura y hacerla patrimonio de todos los ciudadanos, marchan junto a nosotros cada día, en primera línea y encabezados por el Guerrillero Heroico, los combatientes del Destacamento de Refuerzo. Quienes como ellos parten al combate dispuestos al sacrificio supremo, llevan en sí —como dijo Martí— el decoro de muchos hombres. Son capaces de enfrentar con naturalidad la posibilidad real de la muerte que siempre acompaña al revolucionario verdadero; por eso la reciben como el Che, con un “¡bienvenida sea!”, y exigen de sus compañeros un único homenaje póstumo: la reafirmación del juramento de fidelidad a las ideas por las que cayeron en combate. ANDAR CON PASO NUEVO EL CAMINO RECORRIDO Hoy necesitamos al Che más que nunca, conocer de su acción y estudiar con profundidad su pensamiento: No se trata de repetir lo ya vivido, sino de volver a andar una y otra vez, pero con paso nuevo, el camino ya recorrido. En esta fecha gloriosa de la Patria, reafirmamos la convicción expresada por nuestro Comandante en Jefe, que es compromiso de nuestro pueblo y decisión de millones de hombres y mujeres dignos de todas partes del planeta. Cito sus palabras: “¡Buscaremos siempre en el ejemplo del Che la inspiración, la inspiración en la lucha, la inspiración en la tenacidad , la inspiración en la intransigencia frente al enemigo y la inspiración en el sentimiento antiimperialista!” Como expresan los hermosos versos del Indio Naborí, los nichos de este monumento que guardan los restos del Che y sus compañeros no serán nunca sepultura, serán siempre un magisterio, una ara, para los cubanos y para todos los revolucionarios verdaderos, en cualquier rincón del mundo. ¡Gloria eterna a los héroes y mártires de la Patria! |
miércoles, 1 de junio de 2011
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